Preguntas frecuentes: Brasil es anfitrión y garante, y Haití es el país de origen principal
Nota: Este caso hipotético en el que participan Brasil y Haití es estrictamente para fines ilustrativos. No refleja proyectos ni conversaciones reales.
P: ¿Por qué estaría interesado Brasil en crear una ciudad para los haitianos en su territorio?
R: Brasil ha asumido un importante compromiso con la seguridad en Haití. Oficiales de policía y soldados brasileños componen la mayor parte de la fuerza MINUSTAH de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que disminuyó los altos niveles de actividad criminal que prevalecían antes de la intervención de la ONU en 2004. Desafortunadamente, el terremoto reveló que, entre 2004 y 2010, los avances hacia el establecimiento de un gobierno local viable fueron muy reducidos. Es posible que los brasileños se pregunten finalmente cuánto tiempo más pueden permanecer allí y cuáles son sus opciones de salida si el gobierno local no logra avanzar adecuadamente hacia el establecimiento del orden. Pueden llegar a la conclusión de que, en caso de que deban retirarse, la manera correcta de hacerlo sería ofrecer una zona de reforma especial en Brasil a la que puedan ir los haitianos y mantenerse seguros.
P: ¿Puede el gobierno central de Brasil establecer una ciudad bien administrada? ¿No tienen sus propios problemas de seguridad en Río y en Sao Paulo?
R: Como sugiere la historia del subterráneo en Nueva Delhi, un terreno en una zona rural ofrece oportunidades únicas para restablecer las normas y confiar en la adopción voluntaria para establecer la legitimidad. Como lo han demostrado muchos países de ingresos medios, es relativamente fácil establecer una rama funcional del gobierno a través del modelo de responsabilidad del “banco central”. Muchos países de ingresos medios con profundas debilidades en otras secciones del gobierno han establecido bancos centrales muy eficaces. Si Brasil estableciera la nueva ciudad para los haitianos con el sistema del banco central de medidas ejecutivas sólidas combinadas con responsabilidad y amplia discrecionalidad en busca de un mandato claro, muy probablemente estaría muy bien administrada.
P: ¿Tendrían acceso los haitianos que se mudaran a la nueva ciudad al mismo tipo de red de seguridad social que los ciudadanos de Brasil?
R: Es posible que los votantes de Brasil insistan en que la nueva ciudad se sustente a sí misma. En este caso, no habría transferencias de parte de los brasileños. Si bien esto definitivamente no imposibilita el uso de una red de seguridad social en la nueva ciudad, implica que el ingreso promedio en la nueva ciudad sería más bajo que el ingreso promedio en Brasil. Al menos en el comienzo, la nueva ciudad no sería capaz de mantener el tipo de transferencias y apoyo social que está disponible en el resto de Brasil. No obstante, la calidad de vida allí sería mucho más alta que en Haití.
P: ¿Deberán los haitianos salir de la ciudad para ir a trabajar o para recibir beneficios en otros lugares de Brasil?
R: Como en el caso hipotético de la ciudad en Mauritania, el gobierno de la ciudad tendría la responsabilidad de establecer controles migratorios que eviten que los residentes de la ciudad ingresen ilegalmente a Brasil.
P: ¿Podría una posible “fuga de cerebros” hacia Brasil resultar perjudicial para Haití?
R: El primer aspecto es que Haití ya sufre de una grave y muy desigual forma de “fuga de cerebros”. Las personas que tienen dinero y una buena educación pueden irse, y a menudo lo hacen. Una ciudad en Brasil podría darles a los haitianos pobres las mismas opciones que otros ya tienen. Esto también sugiere la forma correcta de formular la pregunta. ¿Sería un error ofrecer a los haitianos otra opción respecto del lugar en el que pueden vivir? Los haitianos que decidan trasladarse seguramente estarán mejor; de otro modo, no lo harían. Algunos de los haitianos que permanezcan en su país también estarán mejor, como las personas que trabajan en la agricultura, ya que habrá menos trabajadores para la misma cantidad de tierras. (Esto también reducirá la terrible presión bajo la que se encuentra el medioambiente en Haití). Los haitianos que más sufrirán cuando los haitianos pobres tengan una opción serán las clases altas que tienen acceso privilegiado a las oportunidades en Haití. Tendrán menos ingresos si hay menos trabajadores para contratar y menos consumidores a quienes venderles. Como resultado, la existencia de una opción de salida realista para los haitianos pobres podría ser un impulso poderoso para que las clases altas mejoren la calidad de gobierno y hagan que permanecer en Haití resulte más atractivo. Por este motivo, es posible que Brasil considere anunciar con mucha anticipación su salida y el establecimiento de una nueva ciudad para los emigrantes al retirarse. De esta forma, las clases altas enfrentan una fecha límite antes de la cual deben implementar una verdadera reforma.
